La previa del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá 2026 ya está que arde, pero no por la pelotita, sino por el bolsillo. El mismísimo Donald Trump quedó para adentro cuando se enteró de los impagables precios del Mundial 2026, admitiendo sin filtro que ni él, con toda su fortuna, desembolsaría las lucas que pide la FIFA para ver un partido. Una polémica que calienta el ambiente y pone en jaque el lema de que el fútbol es del pueblo.
¿Un mundial para millonarios? La FIFA y los precios que espantaron a todos
En una entrevista con un medio gringo, al ex presidente le contaron que un ticket para ver al elenco de Estados Unidos contra Paraguay parte desde los 1.000 dólares, ¡casi un palo chileno! La reacción fue inmediata: «No sabía esa cifra… decididamente me gustaría estar ahí, pero tampoco lo pagaría, si le soy honesto», soltó el magnate, mostrando una sorpresiva preocupación por si sus votantes podrían o no asistir al evento.
Lo más curioso es que, a pesar del palo a los precios del Mundial 2026, Trump no perdió la oportunidad de colgarse la medalla por el «éxito comercial» del torneo. Recordó las palabras del capo de la FIFA, Gianni Infantino, quien se jactó de haber vendido más de 5 millones de entradas, rompiendo todos los récords. Una de cal y una de arena, como se dice en buen chileno.
Dato Pulso: El precio de la gloria
Para que te hagas una idea de la locura, el valor promedio de una entrada para la gran final en Nueva Jersey es de 13.000 dólares (más de 12 millones de pesos chilenos). ¡Una brutalidad comparado con los 1.600 dólares de la final de Qatar 2022! En la reventa, ya se han visto tickets por más de dos millones de dólares. De no creer.
Con estos valores, parece que ver el partidazo definitorio será para unos pocos privilegiados. ¿Crees que la FIFA se pasó de la raya o es el precio justo por el evento deportivo más grande del planeta? Mientras el debate arde, los verdaderos fanáticos demuestran su conocimiento en cada jugada. Anda preparando tus análisis, porque en JuegaEnLínea es donde se ve quién sabe de verdad.



