Cuando el fútbol parecía encaminarse a un negocio sin retorno, una movida política de alto calibre le paró los carros a la FIFA. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, se puso la camiseta y lideró la contra para frenar el controversial plan de Gianni Infantino, quien pretendía vender una parte de la torta más grande de todas: los derechos del Mundial. Un verdadero partidazo que se jugó en los escritorios y que mantuvo en vilo a todo el planeta pelotero.
¿De qué se trataba el polémico plan de Gianni Infantino?
La idea del mandamás de la FIFA era crear una nueva empresa, la «FIFA Forward Enterprise», para administrar los derechos comerciales de los torneos más bacanes, incluyendo la Copa del Mundo. ¿La letra chica? Esta nueva filial podría vender participaciones a inversionistas privados, lo que en buen chileno significaba entregarle el control de los ingresos a quien pusiera más lucas sobre la mesa. Una jugada que olía a privatización y que encendió las alarmas en casi todas las federaciones.
Para meter más presión, Infantino apuró a las federaciones con plazos y les ofreció premios más jugosos a quienes apoyaran su iniciativa, mientras que a los opositores se les amenazaba con una rebaja en los fondos. Este riesgoso plan de Gianni Infantino no cayó nada de bien y generó un terremoto interno que amenazaba con quebrar la unidad del fútbol mundial.
¡A lo crack! La jugada maestra de Macron que dejó en jaque a la FIFA
Fue ahí cuando entró a la cancha Emmanuel Macron. Según sapeó el medio francés L’Équipe, el presidente galo descolgó el teléfono y empezó a mover sus piezas para armar un bloque opositor sólido. Tal como lo hizo en 2021 para frenar la Superliga europea, Macron se contactó con otros líderes para «preservar la unidad del fútbol mundial». Su principal aliado en esta cruzada fue el presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, otro que se opuso con todo a la venta del patrimonio futbolístico. La presión fue tan grande que a Infantino no le quedó otra que echar pie atrás, quedando su liderazgo más cuestionado que nunca.
Dato Pulso:
La intervención de Macron no es casualidad. El mandatario francés ha demostrado ser un defensor del modelo actual del fútbol, oponiéndose firmemente a proyectos separatistas como la Superliga, buscando siempre proteger la estructura tradicional de las competencias y el rol de las federaciones nacionales.
Al final, parece que el fútbol sigue siendo de la gente y no solo de los escritorios. Este gallito de poder nos deja una pregunta en el aire: ¿está bien que los políticos se metan en las decisiones de la FIFA? Mientras los capos de terno y corbata discuten, los verdaderos fanáticos nos enfocamos en la cancha. Para demostrar quién sabe de verdad, los mejores análisis están en JuegaEnLínea, el punto de encuentro para los que viven el deporte rey.



