En un partidazo que tuvo de todo, la selección de Brasil apenas pudo sacar un empate contra una aguerrida Marruecos, y fue gracias a una genialidad de su máxima figura. El golazo de Vinicius no solo salvó a la ‘Canarinha’ de un papelón, sino que también dejó claro que el camino al Mundial 2026 estará lleno de sorpresas y que el talento individual a veces es la única llave para abrir los partidos más cerrados.
Marruecos dio el primer golpe y silenció a la ‘torcida’
El elenco africano, lejos de achicarse, salió a jugar de igual a igual y encontró su premio temprano. A los 21 minutos, una habilitación magistral de Brahim Díaz dejó solo a Ismael Saibari, quien con una frialdad increíble se la picó por encima del portero Alisson para poner el 1-0. Un balde de agua fría para los dirigidos por Ancelotti, que se veían superados y sin ideas claras en la cancha, extrañando más que nunca la conducción de Neymar.
El golazo de Vinicius que devolvió el alma al cuerpo
Cuando el panorama se veía más negro, apareció la magia que solo los cracks pueden ofrecer. Cerca de la media hora de juego, Bruno Guimaraes metió un pase para Vinicius Jr., quien recibió perfilado, se sacó a su marcador con un amague endiablado y sacó un derechazo cruzado, potente y esquinado, imposible para el arquero rival. Un desahogo total para el ‘Scratch’, que encontró en la inspiración de su estrella la única forma de igualar las acciones.
El empate deja un sabor agridulce para Brasil, que sigue generando dudas en su funcionamiento colectivo. Aunque el golazo de Vinicius fue una obra de arte, el equipo depende demasiado de estos chispazos para sacar los partidos adelante. Marruecos, por su parte, demostró ser un rival de temer para cualquiera.
Pulso del Hincha: ¿Ahora quién es el favorito?
Este resultado demuestra que en la ruta al Mundial no hay rival fácil y cada partido es una historia nueva. Para los que de verdad saben de fútbol y quieren poner a prueba su olfato goleador, la previa de cada encuentro se vive en JuegaEnLínea, el lugar donde los fanáticos demuestran quién manda. ¿Podrá Brasil ajustar sus piezas para volver a ser el gigante de siempre o seguiremos viendo a sus figuras salvando los muebles a último minuto?



